La industria del autmóvil en España: Globalización y gestión laboral

Josep Banyuls y Raúl Lorente
dimecres 28 de juliol de 2010
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Resumen

En los últimos años el sector del automóvil se ha transformado radicalmente y los cambios que se han producido se pueden resumir en tres aspectos: globalización, reorganización interna de la producción y reestructuración de la cadena de valor. En este escenario global de transformación, en el caso de España, la producción centrada en el segmento de coches de gama baja y los cambios en la regulación laboral han conformado una estructura productiva en la cual la flexibilidad y la moderación de los costes se han convertido en elementos clave para mantener la competitividad en un segmento de mercado donde el precio de venta del producto es una variable fundamental. En este artículo se analiza para el caso de España las transformaciones que se han producido en los últimos años en el sector y su repercusión en las condiciones de empleo y el modelo de relaciones laborales.

Palabras clave: industria del automóvil, globalización, flexibilidad laboral, subcontratación, relaciones laborales.

IntroduccIón

La industria del automóvil comprende un conjunto de actividades bastante amplio que básicamente se pueden agrupar en dos ámbitos. Por una parte, el ensamblaje del automóvil en sentido estricto, actividad que, en general, se lleva a cabo por grandes empresas multinacionales ubicadas en diferentes países y entre las que existen bastantes similitudes organizativas. Por otra, la industria de componentes, productora de un número importante de piezas necesarias para la fabricación de los automóviles y en la que encontramos una gran diversidad. En este sector auxiliar conviven desde grandes empresas multinacionales hasta pequeños talleres y, aunque hablemos de industria de componentes como conjunto, el elemento que caracteriza a estas empresas es el cliente final (las ensambladoras de automóviles) y no el producto que fabrican. Es por ello que dentro de este conglomerado productivo encontramos empresas ubicadas en sectores tan diversos como el metalmecánico, químicas, vidrio, textil, madera, electricidad o electrónica. Todas ellas con características productivas y laborales muy diferentes.

Con el tiempo la importancia relativa de cada una de estas actividades ha variado y con ello los fundamentos organizativos del sector. Tradicionalmente, la mayor parte del automóvil se producía en la misma empresa ensambladora y la industria auxiliar externa no era relevante. Pero a partir de la década de los setenta se inicia un proceso de descentralización productiva que confiere mucha más importancia a las empresas de componentes. En la actualidad se estima que entre un 50% y un 75% del valor del automóvil se produce fuera de la empresa ensambladora. Incluso en algunos casos se ha llegado a las plantas completamente modulares, como por ejemplo la de VW en Brasil o la fábrica de Smart en Francia, en las que la práctica totalidad del proceso productivo se lleva a cabo por parte de la industria auxiliar.

Esta estructura productiva sectorial tan diversa se organiza en una jerarquía piramidal. En el vértice superior se sitúan las empresas ensambladoras, que son las que organizan el proceso de producción. A partir de aquí encontramos diferentes situaciones en relación con la industria de componentes. El primer nivel de proveedores (TIER-1) son los que suministran los módulos a las empresas ensambladoras y tienen capacidad para desarrollar nuevos productos y organizar la producción de los módulos. En el caso de España normalmente son grandes empresas multinacionales y en su mayoría son de capital extranjero. Estos TIER-1 organizan a los proveedores de segundo nivel (TIER-2) y éstos a los de niveles inferiores (TIER-3 y TIER-4). A medida que vamos bajando de nivel las empresas son más pequeñas y de capital nacional. En los últimos años se han modificado significativamente las bases tradicionales de funcionamiento de la actividad. En un contexto de exceso de capacidad productiva, los nuevos desarrollos tecnológicos y las nuevas formas de organizar la producción han repercutido en todos los niveles de la cadena de valor y la competencia entre empresas ha aumentado. La internacionalización de la actividad es ahora mucho más intensa y es uno de los factores que más está determinando las prácticas competitivas del sector.

Revista de Economía Crítica, nº9, primer semestre 2010


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