Un golazo desde la grada

La final de la Copa entre el Athletic y el Barça fue sin duda mucho más que un gran evento deportivo. Intentando evitar experiencias pasadas, Esperanza Aguirre calentó el partido proponiendo que fuera suspendido si se producía una pitada al himno nacional.
Esta Dama de Hierro cañí,.. ídolo de fascistas y reaccionarios, pretendió dar una vuelta de tuerca más en su cruzada contra las nacionalidades y acabó por ni poder aparecer por el Estadio.
La respuesta fue rotunda, los más de 50.000 espectadores que abarrotaban el Estadio Vicente Calderón recibieron la entrada de las autoridades en el palco con un atronador grito de "Esperanza, hija de puta" y una pitada tan clamorosa cuando comenzó a sonar el himno que apenas permitió escucharlo.
El respeto se gana no se impone y ese himno y esa bandera no representan ni a los vascos, ni a los catalanes, ni a los gallegos y en rigor tampoco al resto del Estado español. El himno, la bandera y la institución que representa el Príncipe Felipe, fueron el legado de Franco y han sido impuestos con el concurso de los partidos del régimen.
Quien no respeta la voluntad popular y el derecho de los pueblos a decidir, no merece respeto alguno. La confraternización en la grada de ambas hinchadas obró el prodigio de meter el mejor gol del partido, un golazo desde la grada.

