¡Las ayudas para la sanidad pública y no para la banca!

Educación sexual para prevenir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.
Cada vez va quedando más claro que detrás de las confusas declaraciones del Ministro de Justicia y la de Sanidad, se esconde la intención del Gobierno de sacar el aborto de la cartera de prestaciones básicas de la Seguridad Social, limitando éste a aquellos casos “autorizados por prescripción médica”, y vulnerando así un derecho fundamental de las mujeres como es el de disponer libremente sobre la maternidad.¿De qué democracia nos hablan cuando las mujeres no tienen ni el derecho a decidir sobre su propio cuerpo?
Esta medida no sólo responde a las presiones de la Iglesia y los sectores más reaccionarios, que con el nuevo gobierno del PP se sienten más respaldados, sino que sobre todo se enmarcan dentro de los brutales recortes en Sanidad, que el gobierno central y distintos gobiernos autonómicos vienen llevando a cabo, y de los que tampoco se libra el aborto.
Pues aunque la reforma de la ley de 2010 permite actualmente que la mujer pueda abortar de forma legal y gratuita, sin tener que cumplir ningún supuesto hasta las 14 semanas, en la práctica, el ejercicio de este derecho sigue siendo un auténtico “via crucis” para nosotras. La gran mayoría de las IVE se efectúan en clínicas privadas concertadas, a las que los gobiernos autonómicos han ido retrasando los pagos, por lo que en la actualidad muchas de ellas se niegan a realizarlas o piden a las mujeres el pago por adelantado. Pero es que además hay comunidades donde no existen clínicas públicas ni privadas que realicen la IVE, por lo que los obstáculos son aún mayores. Esto sin contar la enorme presión ideológica que hemos de soportar, ya que se obliga a la mujer a esperar tres días “de reflexión” y se le entrega un sobre en el que numerosas veces hay información de los grupos “provida”, como si la mujer fuera una criatura confusa que necesita ser esclarecida. El gobierno arremete contra los sectores más oprimidos
Los recortes en sanidad y el intento de privatización de la misma, al igual que el resto de ajustes sociales, están al servicio del pago de la deuda pública y del salvamento a los bancos, pero sus efectos recaen sobre toda la clase trabajadora cada vez más empobrecida, que en su gran mayoría no puede costearse ni pruebas médicas ni intervenciones como la de un aborto, en la sanidad privada. A su vez, dentro de la clase trabajadora, los colectivos más vulnerables como son menores, jubilad@s, pensionistas e inmigrantes en situación irregular, son los más afectados por los recortes sanitarios. Así, a partir del 1 de Septiembre, las inmigrantes sin papeles se quedarán sin asistencia sanitaria gratuita, y aunque tendrán derecho a ella en caso de urgencia o embarazo, sí que perderán el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en las primeras 14 semanas, puesto que sólo podrán acceder sin coste a este servicio, cuando se deba a “motivos terapéuticos” ¿Pero es que acaso un embarazo no deseado por una mujer, no es una urgencia sanitaria? De este modo, quienes de forma hipócrita condenan el aborto por “atentar contra la vida” van a poner en peligro con sus políticas reaccionarias y xenófobas, la vida de muchas de estas mujeres sin recursos que se verán obligadas a recurrir a abortos clandestinos e inseguros.
Además, el gobierno estudia restringir el acceso a la anticoncepción post-coital, que se ha demostrado muy eficaz para reducir el número de abortos, exigiendo prescripción médica previa para poder obtenerlo. Los recortes sanitarios y en Educación también suponen el cierre de los centros de información sexual, e impiden la puesta en marcha de programas de educación afectivo sexual en las escuelas, ahora casi inexistentes, y que son imprescindibles para reducir los embarazos no deseados entre la población joven y adolescente.
Para Defender Nuestros Derechos, Unificar Las Luchas
La lucha en defensa del derecho al aborto no es cosa de las mujeres únicamente, ni es sólo una lucha contra la Iglesia y los sectores reaccionarios, sino también contra la ofensiva del capitalismo decadente que ataca sin escrúpulos a los sectores más oprimidos de la clase trabajadora para salvaguardar sus intereses. Las mujeres debemos estar al frente para defendernos de los ataques y conseguir definitivamente el derecho al aborto libre, gratuito, público y sin objeción de conciencia que desde Corriente Roja reclamamos. Pero es necesario que las organizaciones de la izquierda y los sindicatos de clase se sumen a esta lucha porque las reivindicaciones y los derechos de las mujeres trabajadoras son una tarea del conjunto de la clase obrera.
Y si queremos pararle los pies a este gobierno al servicio de la Troika y el Capital, es necesario además unificar esta lucha al resto de luchas que se están dando contra los recortes sociales y las reformas que arrancan los derechos de la clase trabajadora y los pueblos.
¡No a los recortes y la privatización de los servicios públicos! ¡No más dinero a la banca! ¡Aborto legal y sin objeción de conciencia en la seguridad social! ¡Que sea libre, seguro y gratuito! ¡Fuera religión de las aulas, no más subvenciones a la iglesia católica! ¡Unifiquemos las luchas! ¡Por los derechos de las mujeres trabajadoras
Area de Mujer de Corriente Roja-Mujeres rojas


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